Ricardo Cálix: el alcalde considerado “traidor” del pueblo garífuna que pretende reelegirse en Tela, Atlántida
Ricardo Cálix Ruiz nació, creció y recorrió desde muy pequeño las polvorientas calles del barrio La Bahía. Su casa se ubicaba cerca del centro de salud comunitario, colindante con el barrio Buenos Aires, en la comunidad garífuna Durugubuti-Bei Bei, más conocida como San Juan, en el municipio de Tela, Atlántida, zona norte de Honduras.
Nacido en la década de los ochenta, Cálix proviene de una familia ganadera. Su padre, el ingeniero Ricardo Cálix Arias, y su madre, Golding Matilde Ruiz, maestra jubilada, eran conocidos en la comunidad. Todavía se recuerdan las historias de cómo los vecinos llegaban a la casa de “los Cálix” para comprar leche, cuajada y mantequilla.
Durante su infancia estudió en la escuela Luis Bográn, donde creció aprendiendo y conviviendo en medio de la cultura garífuna. En las comunidades aún se le recuerda como un niño humilde, sociable y llevadero. De hecho, una vecina dijo a Radio Progreso que, entre sus hermanos, Ricardo siempre fue el más carismático, cercano con la gente. Con el paso del tiempo, esas cualidades le valieron el apoyo de los pueblos garífunas de la Bahía de Tela en su carrera política.
En el caso de San Juan y Tornabé, aunque muchos habitantes históricamente simpatizaban con el Partido Liberal, el hecho de que Ricardo fuera un hijo de la comunidad bastó para que depositaran en él su confianza durante las elecciones generales de noviembre de 2021. Ese respaldo le permitió llegar a la alcaldía del municipio de Tela, representando al Partido Nacional. Hoy, sin embargo, a viva voz, algunos líderes comunitarios expresan que lamentan esa decisión.
¿Un alcalde dueño de tierras ancestrales garífunas?
Tanto la comunidad garífuna de San Juan como la de Triunfo de la Cruz, ubicadas en Tela, demandaron al Estado de Honduras ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), a través de la Organización Fraternal Negra de Honduras (Ofraneh), al considerar que se vulneraron los derechos fundamentales y colectivos del pueblo garífuna, entre ellos el derecho a permanecer en su territorio ancestral.
En el caso de Triunfo de la Cruz, la Corte IDH, falló a favor de la comunidad en el año 2015, reconociendo “los territorios que fueron otorgados a la comunidad en calidad de dominio pleno y en garantía de ocupación, así como los territorios que el propio Estado reconoció a nivel interno como tradicionales de la comunidad”, según la sentencia.
Posteriormente, en 2023, la Corte también falló a favor de la comunidad de San Juan. En su resolución, constató las ventas y adjudicaciones a terceros de tierras reclamadas por la comunidad; la ampliación del radio urbano del municipio de Tela en 1989, que abarcó parte del territorio reconocido por el Estado como ancestral; y la creación del área protegida “Parque Blanca Jeannette Kawas” sobre terrenos pertenecientes a la comunidad.
Dicha sentencia creo un conflicto entre el alcalde Ricardo Cálix y la comunidad garífuna donde creció, ya que, para ese momento, Cálix se había convertido en uno de los principales terratenientes del municipio, con propiedades tanto en Tornabé como en San Juan. Según testimonios de pobladores que solicitaron a Radio Progreso permanecer en anonimato por temor a represalias, “poseía una cuarta parte de las mejores tierras de San Juan”.
“Él se volvió enemigo de la comunidad porque comenzamos un proceso de recuperación de tierras, no solo en San Juan, sino también en Triunfo de la Cruz”, relató un habitante garífuna. Añadió que, aunque el alcalde prometió proyectos para las comunidades, nunca los cumplió, “en represalia porque estamos recuperando nuestras tierras”, aseguró el líder comunitario.
Otra pobladora, que también solicitó mantener su identidad en reserva, afirmó que tienen conocimiento de terrenos adquiridos por el alcalde en la zona de las Lagunas de Los Micos, en Tornabé, así como de otro lote colindante con el complejo turístico Honduras Shores Plantation, el cual habría sido vendido por 14 millones de lempiras, sin informar a la comunidad, pese a tratarse de tierras de carácter comunitario.
La pobladora se refiere a la venta realizada por Ricardo Cálix Arias, padre del alcalde Ricardo Cálix, de un terreno de 42.8 manzanas, valorado en L. 12,780,134.25, a favor de Sally Jeannette Navarrete Cantarero de Metrovic. Dichos terrenos han sido reclamados por la comunidad garífuna de San Juan.
El otro terreno en disputa se ubica en el kilómetro 4, en la comunidad garífuna de Tornabé. Registros de la Ofraneh indican que el alcalde Ricardo Ruiz vendió en abril de 2015 unas 45 hectáreas de tierras a Ramón Murillo Acosta por un valor de L. 700,000.00. Actualmente, ese terreno figura hipotecado en el Banco de Occidente por un monto de L. 2,000,000.00.
Algunos pobladores relatan que, tanto en San Juan como en otras zonas, el alcalde y su madre aún poseen propiedades. Sin embargo, señalan que con el tiempo han ido vendiendo las tierras que ancestralmente pertenecen al pueblo garífuna, para adquirir otras en municipios cercanos.
“Nosotras esperábamos que, por amor a la comunidad, no se iba a prestar a negociar nuestras tierras con los terceros, permitiendo que se les extendiera un dominio pleno, dando permisos de construcción cuando sabía que había una demanda contra el Estado, para que al momento de indemnizarlos verse más beneficiados”, afirmó.
Los pobladores garífunas lo consideran como un traidor, porque, siendo hijo de la comunidad San Juan, y sabiendo de las ambiciones que existen para esas tierras comunales y ancestrales, se prestó para venderlas. “Por eso las recuperamos, incluyendo las que él tenía”, dijo otro poblador.
Un pueblo amenazado y asesinado por defender su territorio
La Bahía de Tela está conformada por las comunidades garífunas de Barra Vieja, Río Tinto, Tornabé, San Juan, La Ensenada, Miami y Triunfo de la Cruz. Estos territorios ancestrales han sido objeto de constantes intentos de despojo bajo el argumento del “desarrollo”, impulsado por la construcción de complejos turísticos en la zona, con el aval del Estado de Honduras y la complicidad de las autoridades municipales.
Por defender sus tierras y su identidad, las comunidades garífunas de la Bahía de Tela han pagado un alto precio. La sangre de sus líderes ha sido derramada, como en el caso de Martín Morales, líder garífuna de Triunfo de la Cruz, asesinado en mayo de 2023. Morales encabezaba un proceso de recuperación de tierras que estaban en manos de políticos y empresarios. Su muerte está en impunidad y es considerado símbolo de resistencia y dignidad para su pueblo.
A esta tragedia se suma la desaparición forzada de cuatro defensores del territorio ancestral en julio de 2020, entre ellos Sneider Centeno, presidente del patronato comunal de Triunfo de la Cruz. Estos hechos han profundizado un clima de miedo e indefensión en las comunidades, que viven bajo amenaza constante por atreverse a denunciar el despojo y la violencia que enfrentan.
“Las comunidades garífunas no pagan impuestos, entonces no hay proyectos”
Esa es la frase que, según las personas garífunas consultadas para el especial “Bajo la Lupa”, han escuchado una y otra vez en voz del alcalde Ricardo Cálix, quien busca reelegirse en las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025.
Una madre de familia de San Juan recuerda un episodio ocurrido en 2022, cuando gestionaron la remodelación de los sanitarios del Centro de Educación Básica Garífuna Luis Bográn, la misma escuela donde el alcalde cursó su primaria. La noticia de que el proyecto sería aprobado llenó de alegría a la comunidad.
“Esa misma tarde llegó un ingeniero de la municipalidad al centro básico. Sacaron un listado y, en la misma semana, llegaron con los inodoros nuevos. Metieron las cosas en la bodega, llegaron una semana a trabajar y cambiaron tres inodoros. Luego solo volvieron para llevarse de regreso todo: válvulas, llavines, puertas… y dijeron que ya no se iba a continuar porque no había presupuesto. Dejaron abandonado el proyecto. Nunca se inauguró, porque el hombre lo dejó tirado”, recordó.
Las comunidades tampoco olvidan otras promesas incumplidas, como la reparación de las carreteras. Afirman que las pocas calles que han sido arregladas se debe a la intervención del gobierno y otras al esfuerzo colectivo de los propios pobladores, quienes han aportado materiales y mano de obra ante la indiferencia municipal.
¿Un desarrollo económico racista?
Ubicados en el parque central del municipio de Tela, Atlántida, tuvimos la oportunidad de conversar con algunas personas que estaban y transitaban por el lugar. Tuvimos la oportunidad de escuchar a pobladores de distintos barrios y aldeas. Algunos reconocen que el área céntrica de la ciudad ha experimentado cambios visibles: la apertura de plazas comerciales y restaurantes de comida rápida a la orilla de la carretera CA-13, que proyectan una imagen de desarrollo y progreso. A esto se suma la construcción de tramos carreteros en barrios y colonias cercanas al centro de la ciudad.
Sin embargo, no todos comparten esa percepción. Pablo, vecino del barrio El Paraíso, se muestra escéptico ante la forma en que la municipalidad presenta sus logros.
“No podemos decir que la municipalidad está generando empleo. Nada de eso. Aquí lo que ha llegado a Tela son, casi en su totalidad, cadenas de comida rápida. Y esas empresas, primero, no pagan ningún tipo de impuesto, ¿verdad? Y, además, cada una contrata a lo mucho diez personas. No representan, así como quien dice, un boom de empleo”, afirmó.
Una mujer garífuna recuerda una plática que tuvo con una familiar del alcalde, a quien cuestionaba por qué no le daban empleo a gente de la comunidad.
“Ella me dijo: ‘Podés ir a la municipalidad, al área de capacitación, te preparan para ser una emprendedora y vender tu pan de coco’. Y yo le respondí: ‘Pero fíjate que no necesito que me enseñen a vender pan. ¿Por qué no me ofrecés trabajar de cajera? ¿Acaso no puedo hacerlo?’. Entonces me dijo: ‘No, para esos puestos… bueno, ustedes no caben’”, le habría contestado la familiar del alcalde.
Uno de los proyectos más promocionados por el alcalde Ricardo Cálix es la Plaza Turística Municipal, ubicada en Tela Nuevo, frente al bulevar costero. Según información de la alcaldía, la obra tendrá un costo superior a 33.6 millones de lempiras y contará con diversas áreas de recreación, todo financiado con fondos municipales.
Sin embargo, el proyecto se encuentra bajo investigación de la Fiscalía Especial del Medio Ambiente, por presuntos delitos de “contaminación del aire, las aguas o los suelos, en perjuicio del medio ambiente”.
Mientras tanto, en aldeas del municipio como Nueva Esperanza, cercana a El Zapote, Camagüey, La Yusa, Las Mercedes y Buenavista, algunas personas aseguran que no han vuelto a ver al alcalde desde las elecciones generales de 2021
Don José, uno de los habitantes, recuerda que Cálix les prometió electrificar la comunidad, donde viven unas treinta familias. “Después de casi cuatro años, no cumplió. Lo único que vimos fue una maquinaria que vino un día a reparar una calle, y nada más”, lamentó.
Ricardo Cálix se presenta a las elecciones generales de 2025 enfrentando serios cuestionamientos por el incumplimiento de promesas, la falta de transparencia en el manejo de los fondos municipales, el abandono de diversas comunidades y, además, por ser señalado como uno de los responsables del despojo del territorio ancestral del pueblo garífuna.